top of page

#Opinión \\ La doble moral de Ricardo Astudillo: Servir a dos amores, un juego peligroso.

  • Salvador Corleonne
  • 21 nov 2024
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 26 nov 2024

Comuna de Opinión

Salvador Corleonne


La “4T” en Querétaro atravesó un momento Bochornoso hace una semanas, y en el epicentro de esta tormenta estuvo el diputado federal Ricardo Astudillo Suárez, quien parece haber hecho del arte de la doble moral su sello distintivo. Hace unos días, Astudillo tuvo la osadía de compartir un video con el polémico senador Gerardo Fernández Noroña, en el que este último vociferó su intención de "sacar al pan de Querétaro". Esta escena no solo resulta preocupante, sino que revela la hipocresía que ha caracterizado la carrera política de Astudillo. “ Hay que impulsar nuestro movimiento y recuperar Querétaro de los paniaguados” Fueron las palabras del Bellako del Senado.


Es evidente que Noroña no está al tanto de la trayectoria del "Junior" del Partido Verde, quien ha sabido navegar en aguas políticas turbulentas, sirviendo a la coalición PRI-Nueva Alianza en su momento (Incluso candidato a presidente municipal de Corregidora en 2018, por el PRI), mientras ahora se presenta como un ferviente defensor de la Cuarta Transformación. Esta contradicción no es casual; es la estrategia de un político que ha aprendido a adaptarse al entorno, vendiéndose al mejor postor.


La pregunta es: ¿qué tipo de lealtad y compromiso puede tener un individuo que se mueve en la penumbra de la política, proclamándose aliado de un partido mientras simultáneamente favorece a otro? Astudillo ha dejado en claro que su objetivo no es más que mantener su “relevancia” y beneficio personal, incluso si eso significa traicionar a sus propios votantes. Su hermano, que ocupa un cargo en el gobierno estatal (Paniaguado), es solo un reflejo de esta red de conveniencias que Astudillo ha tejido a lo largo de los años.


La población de Querétaro está cansada de políticos que, con una mano, prometen lealtad a un ideal y, con la otra, negocian su posición en el tablero político. La falta de ética y la ambigüedad de Astudillo son un insulto para los ciudadanos que buscan representantes genuinos, comprometidos con el bienestar de su comunidad.


Así, Ricardo Astudillo Suárez se enfrenta a un dilema: ser cauteloso si desea mantener la mínima credibilidad que aún le queda de un sector del electorado, o arriesgarse a ser recordado como un político que ha traicionado su propio entorno. La historia no olvida, y los votantes de Él Marqués, Huimilpan y Amealco no perdonarán a aquellas Diputadas de “El Verde” que decían representar sus intereses, mientras juegan a los dos lados del tablero.


La política requiere valor y autenticidad, y en este juego, la doble moral de Astudillo podría llevarlo al basurero de la historia política de Querétaro. La ciudadanía merece más que un político que se mueve entre sombras; merece líderes que actúen con transparencia y honestidad. Es hora de que la política local exija responsabilidad y coherencia, y que los ciudadanos no se dejen engañar por las palabras vacías de quienes han demostrado ser maestros del camuflaje.

Comments


bottom of page